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jueves, 29 de marzo de 2012

Cautiva

No hay nada que no sea producto de un proceso de construcción y des-construcción. La música no escapa a ello. En este mundo occidental, nuestras escalas, nuestros acordes mayores, nuestros ritmos, etc., son productos de construcciones que el hombre ha hecho en estos siglos. Así, una chacarera/zamba/huayno fueron pensados desde parámetros que no son naturales. Es todo, nuevamente, construcción del hombre. Y eso es lo cautivante de la música: el hombre mismo ha creado lo que muchas veces es motivo de alegría como de tristeza, de baile como de soledad, de vacío como de lleno... La música no es música sin un intérprete, sin alguien que la haga "decir". Así como no fue sino hasta que el hombre la construyó, también seguirá no siendo hasta que un hombre la haga sonar.

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